martes, 26 de junio de 2012

Lo que se me ocurre ahora mismo

 Amb forces renovades, Henri aixecà l'espasa i embestí el rival, que esquivà l'estocada. Henri plantà els peus a terra i adoptà una posició de combat ofensiva. L'adversari féu el mateix i, de sobte, Henri féu un arc horitzontal amb l'espasa que el seu oponent fou incapaç d'esquivar gràcies a la imprevisibilitat del moviment. El tall, que assolí una fondària considerable, va fer que el contrincant dubtés i s'arronsés una mica pel dolor, circumstància que Henri aprofità per tornar a atacar. Féu una estocada directa al cor, però un lleu moviment de l'altre cavaller, que encara duia l'elm posat, fou suficient per esquivar-la i alhora contraatacar. Aquest cop, Henri resultà ferit. Un tall molt profund atravessava la seva cuixa dreta i hagué d'aturar-se un instant. De nou, un moviment rapidíssim permeté a Henri, fent un gest molt veloç amb la mà esquerra, tallar el cap del seu oponent. Quan el cap caigué dins de l'elm, els nobles cridaren amb furor, el comte relaxà la seva expressió i Henri embeinà l’espasa.

[Children of Bodom - In your face. De La llegenda de Nosferatu, cap.II, abril 2008]

Siempre pensé que lo más complejo de escribir relatos donde tengan lugar batallas es, precisamente, escribir esas batallas. A veces es casi tan difícil como imaginarse a uno mismo haciendo A o B teniendo en cuenta que un sólo hecho no es irreductible y que todas las decisiones, absolutamente todas, tienen sus consecuencias. Ya sea de manera inmediata, ya sea de un modo extendido en el tiempo, casi imperceptiblemente, todo tiene sus consecuencias. Si el curso de la vida se determina gracias a la toma de decisiones, uno puede pensar que está constantemente vendido ante aquello que se acostumbra a llamar destino y que se encuentra a merced del azar. Uno puede pensar en la suerte, y en que la desgracia siempre acecha detrás de cada esquina. En otro orden de cosas, no existen fábricas donde se produzca suerte en grandes cantidades. Leí una vez que la suerte debe ser moldeada, trabajada por uno mismo. Ni un supuesto ni el otro son ciertos bajo mi punto de vista.

¿Jamás te has sentido abrumado/a por la increíble cantidad de hechos, de avatares, que pueden influir en ti o en el resto de la gente? ¿Nunca pensaste que el mundo es tan soberanamente complejo que es imposible entenderlo? Hay demasiado que abarcar. La impotencia está ahí, siempre. Una decisión acertada o errónea puede cambiar tu vida por completo, siempre. Incluso la más nimia de ellas, la más absurda y estúpida. El miedo es siempre el mayor enemigo a batir.

Afrontar las consecuencias puede ser más duro de lo que puede suponer en un primer instante. En cualquier sentido. O no, y simplemente se trata de asumir. Asumir. Asumir que tú no eres el centro de todo, que no existe ese centro. ¿No pensaste nunca que las personas que ves por la calle empiezan a existir en el preciso instante en que te las cruzas y dejan de existir cuando desaparecen de tu vista? Tras esas fugaces apariciones, hay otras vidas dominadas por los mismos términos que la tuya. Siempre. No dudes de los motivos, cuestiónate las consecuencias de sus actos. Una decisión siempre puede ser errónea. Y, sobretodo, puede estar motivada por el miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario