lunes, 30 de julio de 2012

Sloth

Revolvió un poco el culo en el sofá, esperando encontrar la postura cómoda. Menuda mierda la programación de verano. Mamá, tráeme un bocata, anda. No había hecho los deberes, pero cualquier excusa puede ser buena si el profesor es imbécil. Quizá se ganaría un castigo. Bueno, tampoco iba a ser nada del otro mundo. Era mejor ver la mierda de la tele a tener que estar amorrado a un cuaderno que tampoco iba a servirle de nada. Buh, total para qué. Ten, hijo, vigila con las migajas.

Ya veo que sigues el mismo ritmo de siempre. Este curso repetirás, ¿lo sabes? No llegarás a nada.

Revolvió un poco el culo en el sofá. Se rascó la barba. Cogió de nuevo el mando y siguió jugando. Se colocó el pinganillo para oír a sus compañeros de juego. Mis amigos, pensó, quiero oír sus voces. El tiroteo empezó muy pronto. Volvió a quedar líder en esa pantalla. Sonrió con satisfacción. Sonó el teléfono. Le hemos aceptado para que pueda estudiar con nosotros este año. Mire, que no me interesa, es que no sé qué hacer con mi vida. Colgó. Oh, sí, su pantalla preferida. Se iban a enterar. Os voy a joder, cabrones.

Hijo, si no haces algo ya, seguirás en lo mismo de siempre, ¿lo sabes? No llegarás a nada.

Asió la jarra de cerveza. Tío, mira allí. Si no te ligas a esa, es que no te vas a comer un mojón. Dios, no, qué palo, mira, tiene un grano en la frente. Echó un largo trago de la cerveza. Tío, espabila. ¿Ayer jugaste?. Sólo piensas en esas porquerías, ¿ya has encontrado trabajo? Qué va, si no hay nada paso de buscar, es de tontos.

No te vas a comer un mojón, ¿lo sabes? No llegarás a nada.

Estaba echando un café. En el trabajo se había ganado la primera bronca. El primer día. Eres muy lento, ¿lo sabes?, esa mesa debería estar servida ya. Te repites que no eres lento, pero sigues un ritmo distinto a los demás. Crees que no te mereces todo lo que te pasa. ¡Si yo no he hecho nada malo! En ese instante, entró tu jefe en el bar donde desayunas. ¿Qué haces aquí?, tenemos mucho trabajo. Eh, me merezco desayunar, estoy muy cansado. ¿Estás de prueba, lo sabes?

A este paso, vas a acabar chupando del bote de tu madre hasta que tengas un hijo, ¿lo sabes? No llegarás a nada.

Revolvió un poco el culo en el sofá. Haz algo, no sé, muévete o algo. Lo sé, cariño, pero no es momento de hacer nada. Nunca lo ha sido, me parece. Se levantó y se sirvió un vaso de leche con colacao, como los que le hacía su madre. Oye, estoy embarazada, ¿sabes que no puedo trabajar? Ya lo sé, cariño, pero no he encontrado todavía el trabajo apropiado para mí. ¿Crees que limpiar despachos es el mío?

No has hecho NADA, ¿lo sabes? No llegarás a nada.

Su madre había muerto. Sus amigos le abandonaron. Su mujer también.

Aquel día trabajó como un jabato. Le echaron. Tenía mala fama, aunque no comprendía por qué.

Ante el vaso de whisky, pensó en su hijo de cinco años. Y se preguntó qué iba a pasar con ellos.

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