lunes, 29 de octubre de 2012

Juegos

Con las piernas cruzadas. Ante ti se extiende una vasta superficie oscura que refleja un orbe plateado. A tu derecha, la vida. A tu izquierda, unos ojos que miran fijamente el horizonte.

Before the story begins...

Soñaste con títeres sin cuerdas. Te levantaste empapado en sudor frío mientras una risa resonaba en tu cabeza. El agua caliente no mitigó el malestar, y mientras te vestías pensabas mierda mierda mierda. Jugarretas del destino. En ese gusano metálico, alma de la ciudad, ahora piensas que quizá te lo mereces. Mierda mierda mierda. Un enorme túmulo de mierda te ha cubierto, tú que creías que no podía volverte a pasar. Una risa resuena en tu cabeza. Te sientes cuál juguete en las manos de un niño caprichoso, y, en otro estado de cosas, incluso te resultaría divertido. Oh no, ahora no. Observas las personas que te acompañan en ese viaje matutino. No las volverás a ver jamás. Ellas a ti tampoco. Pero tienes la certeza de que, probablemente, alguno de ellos debe sentirse como tú en ese mismo instante. Meterías tu corazón en una caja y lo echarías al lodo del río sabiendo que ahí no puede volver a afectarte. Pero siempre se te ha dado bien mentirte a ti mismo. Idiota.


Te has encontrado con una figura de negro. Le sonríes porque sabes quién es. Ella también lo hace. Os dáis la mano y os saludáis como si os conociérais de toda la vida porque, de hecho, así es. También sabes qué viene a hacer.

Soñaste con títeres sin cuerdas. Te levantaste empapado en sudor frío mientras una risa resonaba en tu cabeza. Y lo mismo sucede mientras calientas una incómoda silla en un lugar de piedra. Tu espalda, víctima de los escalofríos, se ha vuelto insensible al dolor. Meterías tu corazón en una caja y lo echarías al lodo del río, pero lo cierto es que no puedes. Inténtalo, te dice esa voz. Dios sabe que lo he intentado, piensas, mientras alguien, en la misma habitación pero en otro universo, sigue con su salmodia particular. Das por inútiles tus esfuerzos. En otro universo. Una risa resuena en tu cabeza y sabes que un enorme túmulo de mierda te ha cubierto. La jodiste, oyes.

Te has encontrado con una figura de negro. Le sonríes porque sabes quién es. Ella también lo hace. Os dáis la mano y os saludáis como si os conociérais de toda la vida porque, de hecho, así es. También sabes qué viene a hacer.

Soñaste con títeres sin cuerdas. En esa jaula de metal, tus rodillas a la altura de tu cara. No, no la jodiste. Pero sí, lo hiciste, y por ello tienes doble trabajo. Hay espirales de las cuales cuesta mucho salir.

Now

El mar sigue rugiendo como si fuera un león que acaba de comer y, en su ensimismamiento, quiere dormir. Pero no le dejan, a ti tampoco. Parece que estás condenado a mantener esos ojos abiertos, esperando algo. Siempre esperas algo. Ni siquiera sabes qué es. Ahí está. Pero por qué no viene. La jodiste, oyes, idiota.

Te has encontrado con una figura de negro. Le sonríes porque sabes quién es. Ella también lo hace. Os dáis la mano y os saludáis como si os conociérais de toda la vida porque, de hecho, así es. También sabes qué viene a hacer.

Con las piernas cruzadas. Ante ti se extiende una vasta superficie oscura que refleja un orbe plateado. A tu derecha, la vida. A tu izquierda, unos ojos que miran fijamente el horizonte mientras oyes la dulce melodía que, en algún lugar, alguien toca. Se sientes interpelado. No puedes hacer nada más que no sea responder. El juego de la vida continúa.

[Dedicado a quien debe ir dedicado]

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