miércoles, 19 de junio de 2013

Caballeros de Cydonia

Apenas quedan momentos para lamentarse y ahí estás tú, llorando por lo que una vez fue tuyo. Ahí estás tú, hablando de razones para vivir. Ahí estás tú, hablando de la felicidad perdida, de lo que no recuperarás jamás, de lo que nunca tendrás. Ahí estás tú, autocompadeciéndote, creyendo que no hay ladera por la que escalar la montaña. Ah, no se puede ser más estúpido.

Apenas quedan momentos para lamentarse. Observa a tu alrededor. Todo es miseria, decadencia. Oh, sí, sabes que el mundo no cambiará a mejor. Las hormigas jamás tumbaron al hombre, y el hombre jamás tumbará al gigante. Claro, de qué va a servir luchar. Ahí estás tú, hablando de razones para vivir. Dando lecciones a los demás. Destripando todas y cada una de las almas que se te acercan porque ya no queda esperanza. Ah, ¿se puede ser más imbécil?

Yo no lo veré, qué más me da. Lo mejor es la vida que pueda vivir ahora. Ahí estás tú, lamentándote. Piénsalo bien. Es una enorme estupidez. Intenta ver qué es el mundo y no lo entenderás jamás. Angustiarse ahora. ¿En serio? No seré yo quien te diga lo poco que nos queda a todos de vida. Ahí estás tú, hablando de la felicidad perdida, de lo que no recuperarás jamás, de lo que nunca tendrás. Hablas del mal, pero lo peor que puede hacerse es lamentarse sin mover un dedo. Es una enorme estupidez, pero ahí estás, sigues vivo y llorando. Estúpido.

Apenas quedan momentos. No, no quedan momentos. Naciste y morirás. Crees que el tiempo es tuyo, pero te lo están robando. Imbécil. A cada paso que das eres menos dueño de ti mismo y más propiedad de alguien. Pero ahí estás tú, hablando de razones para vivir y eres incapaz de comprender. No sabes vivir. Pero qué más da, ¿verdad? Ambos sabemos que, cuando te llegue el momento, lamentarás. De verdad. Tu tiempo tuyo es. Ya lo veremos.

Apenas quedan momentos para lamentarse y ahí estás tú, llorando por lo que una vez fue tuyo. Revolcándote en tu propia mierda. Eso es lo que queda de ti, y nada quedará cuando no estés. ¿Eso es lo que quieres?

Das bandazos sin saber hacia dónde vas. No te diré que busques en tu interior. Piensa. ¿A dónde vas?

Ah, no se puede ser más estúpido. El mundo no es nuestro. Fue bonito creer que sí, que lo era. Aún lo sigues creyendo tú, ¿eh? El mal es no mover un dedo.

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